Ingrid Griffin es la capitana del seleccionado de Seven de Venezuela. Más conocida como “Gigi” nació en Caracas, Venezuela. Es arquitecta y egresada de la Universidad Central de Venezuela.

De sus 32 años lleva 13 jugando rugby. Pertenece al Ángeles CRUM (Club de Rugby de la Universidad Metropolitana) al que llegó gracias a la insistencia de su mejor amiga, quien ante la negativa de no querer jugar “ese deporte tan feo”, nunca se cansó de invitarla a practicar. La llevaba a sus juegos, a los entrenamientos y así se fue enamorando del deporte, de su equipo, y en enero del 2004 comenzó a jugar y nunca dejó.

En el rugby halló su elemento y descubrió que no era tan feo como pensaba, que el rugby también es un deporte para mujeres, y que además, como bien dice “¡lo jugamos bien!”.

¿Qué balance haces del Sudamericano Femenino?

Pienso que este torneo le hizo honor al slogan de Sudamérica Rugby: América Crece. El rugby femenino de la región está creciendo, y velozmente. Se puede ver en todos los equipos, que el nivel de juego ha ido subiendo, estamos más parejas entre nosotras, hay una nueva generación de jugadoras, a mi parecer con excelentes condiciones y habilidades, y juntas logramos hacer un torneo de buen rugby, un rugby limpio, técnico, vistoso. Me gustó en todos los aspectos; y algo que le dio un súper plus fue el público presente, la gente aupando (alentando) al rugby femenino. Eso resulta siempre algo agradable de ver, sentir y vivir.

¿Qué significo ser campeonas de bronce?

La verdad esta Copa para todas tiene un sabor agridulce, porque íbamos por más y no se logró el objetivo que nos habíamos planteado, y como todo deportista siempre trabajamos por ser las mejores; pero igual fue una alegría poder traer esta copa a casa, además estamos contentas con el trabajo realizado, con el progreso que tuvimos como equipo en nuestro juego. Hay una frase que me dijo hace un tiempo un amigo y entrenador, que define quizá la sensación de esta Copa de Bronce: “el placer del deber cumplido”; dimos todo, pero aún falta trabajar, concretar y demostrar.

¿Qué pensás que puede cambiar para el rugby femenino venezolano luego de este logro? 

Espero que haya un cambio en la visión hacia el rugby femenino, no solo a nivel de selección nacional (Las Orquídeas) sino en el campeonato interno. Que se traduzca en más apoyo para todas, en más interés por nuestro trabajo y dedicación a este deporte, y en todas las cosas que hacemos por dejar el nombre de Venezuela en alto. Con ese apoyo que nos está faltando, y que esperamos recibir después de habernos traído esta copa, la próxima vez no sea una de bronce, sino plata u oro.

¿Cómo ves al rugby femenino a nivel mundial?

¡Creciendo! Lo veo crecer y mejorar a pasos agigantados. Pienso que el rugby dejó de ser un deporte masculino, y estamos demostrando que las mujeres también podemos practicarlo a buen nivel, las válidas de Circuito Mundial son muestra de ello. El hecho de convertirnos en un deporte olímpico hizo que se invirtiera mucho en todos los aspectos, y desde las selecciones menos conocidas hasta los gigantes del rugby han trabajado y crecido mucho y eso me hace feliz, que se esté dando a conocer el deporte aún en países sin mucha cultura de rugby, como en Venezuela.