Escribe Virgilio Neto, en Singapur

Es una forma de sentirse más cerca del país. Es la forma que entienden las familias argentinas presentes en el Estadio Nacional de Singapur para la octava prueba del Circuito Mundial de Sevens. Viven en esta ciudad-estado del sudeste asiático, y aprovechan a seguir al único equipo sudamericano en la competición, Argentina.

Este es el caso de Javier Acosta, de 38 años, misionero de Posadas y ex atleta de Tacurú. Con 22 años salió de Argentina a trabajar y nunca regresó. Trabaja para una compañía de fragancias; ha pasado años en Suiza y fue trasladado a Singapur hace 5 años. Su hijo, Tiago, de 9 años, juega al Rugby desde los cinco en el equipo local de Centaurs.

Mariano y Marisu Mantaras

Para Javier, la presencia de la selección de sevens en este rincón del planeta es una oportunidad para sentirse más cerca de su país. Incluso Tiago fue invitado a acompañar a un entrenamiento de los Pumas 7s y se sacó una foto que seguramente irá a la pared de su habitación.

“Es espectacular ver el rugby a sevens y el crecimiento de la selección argentina. Hoy en día hay más equilibrio en el torneo y todos los grupos son la muerte”, dice Oliver Wentzel, bonaerense que trabaja en la industria financiera y que hace 19 años se encuentra fuera de Argentina. Él, más la pareja que forman Santiago y Luciana Vicca, que llevan 16 años afuera del país, llevan a sus hijos nacidos en Singapur, comparten la idea de que venir a ver a Los Pumas 7s es una oportunidad única para los niños de sentirse argentinos.

Si bien recogía la información de estas historias de argentinos en Singapur, un grupo de percusionistas agitó a la multitud con unos ritmos de América del Sur y Brasil: el samba.

“Familiar para vos, ¿no?” pregunta uno de los entrevistados. “Cuando tenemos un problema de documentación para resolver, hay que ir a la embajada de Argentina en Yakarta (Indonesia), pero cuando la cuestión es más simple, la embajada de Brasil aquí nos ayuda”, dijo la santafesina Marisu Mantaras.

Ella, su marido, Mariano, y sus hijos Justo y Maite, están hace tres años en Singapur, después de cinco vividos en China. El padre trabaja en el área de la minería y es un ex atleta del CRAI (Ateneo Inmaculada). El hijo Justo, 12, es el pilar del equipo M13 del SCC (Singapore Cricket Club).

Él aparece de repente durante la entrevista con su mejor amigo, el australiano Julien Caillol, también de la misma edad y capitán del equipo donde juegan. Los dos comparten la misma pasión por el rugby. Justo tiene como ídolo a Nico Sánchez y Julien, a Beauden Barrett. Ven los partidos de Sunwolves en el Súper Rugby cuando juegan en Singapur. Pero la etapa de sevens es única, ya que es una manera de sentirse “más argentinos”, según Mariano Mantaras.

Más que nunca, los ejemplos de familias de América del Sur en el mundo que tienen en el rugby una gran razón para acercarse a sus orígenes.

Justo con su amigo australiano Julien