Ya funciona el programa de “Desarrollo Juvenil de rugby”en cuatro municipios del país, que busca deportistas en zonas de bajos recursos.

En San José Guayabal el calor y la humedad se hacen casi insoportables en la mitad de la tarde. No es novedad. A poco menos de una hora del centro de San Salvador, la vida transcurre en cámara lenta por aquí. En la cancha, que divide grama y polvo casi en partes iguales, el sol pega más fuerte. Poco le importa el clima y el ritmo a ese puñado de niños y jóvenes que dan sus primeros pasos en el rugby.

Están entusiasmados. Ahí van corriendo detrás de una pelota ovalada que pica para cualquier lado. Hace muy poco, apenas un mes, ni siquiera sabían que existía un balón con semejante forma. El rugby es un deporte del que no tenían ni idea y hoy se ha transformado en una de sus actividades principales. Lo practican dos veces a la semana pero se las ingenian para practicar y copiar movimientos de youtube durante toda la semana.

San José Guayabal es uno de los cuatro municipios en los que se ha puesto en marcha el proyecto “Programa de Desarrollo Juvenil de rugby”, una primera parte de un ambicioso plan para convertir a este deporte con poca tradición en el país en uno de los más importantes.

Los otros municipios disparadores de este programa que combina actividad deportiva con contención social son San Pedro Masahuat, San Miguel y Santa Tecla.

La primera etapa consiste en que los jóvenes conozcan las primeras nociones del deporte con juegos recreativos con ciertas reglas, capacitar entrenadores y árbitros. Luego vendrá la etapa de la formación de equipos Sub-14 y Sub-18. Ypor último, la participación en la Liga Nacional y Seleccionados. Siempre con los “DRIPS” como parte fundamental de la educación.

¿Qué son los Drips? Se le llama a los valores que presenta el rugby para que sea más que un deporte: Y está integrado por los siguientes rubros: Disciplina, Respeto, Integridad, Pasión y Solidaridad.

“La idea es dar oportunidad al talento que hay en estas zonas del pais, que no tienen acceso a la practica de ningún deporte. Y también vivir los valores del rugby”, asegura Felipe Flores, el director del Proyecto y uno de los entrenadores.

Jorge Rosales, de 13 años, estudia en la Escuela Unificada ‘Carlos Velásquez’. Es uno de los más entusiastas:“Vengo con los amigos; este es un lindo deporte igual que el fútbol”. Sus tardes cambiaron radicalmente hace poco más de un mes cuando se empezó a implementar el programa.

La idea es formar equipos de rugby en cada uno de los 4 municipios, que se ven nutridos por los jugadores de las sedes de las escuelas municipales.

El proyecto tiene el apoyo de “American 300” una ONG de Estados Unidos que se especializa en programas deportivos y y se financia a través de su programa “One Time”. En El Salvador ya ha trabajado con el Comité Olímpico. Rob Powers, su director, expresó a EDH: “Estos próximos cuatro años nos enfocaremos en el desarrollo juvenil con el rubgby, que es deporte olímpico. Estamos emocionados de poder iniciar el proyecto en los cuatros municipios seleccionados, gracias a la ayuda de la Fundación Colga con la Federación Salvadoreña de rugby”, asegura desde Estados Unidos.

Eduardo Sandoval tiene 14 años y va al octavo grado del Centro Escolar San Francisco de Asís. Así define a su nueva actividad: “Me empezó a gustar y vengo a todos los entrenamientos. Al rugby no lo conocía, solo conocía el fútbol americano. Lo fui descubriendo, vi los videos tutoriales. Me gustaría que se pueda armar un equipo y salir a competir con otros equipos…” Su compañero Alberto Molina va más allá. “A mi me gustaría competir, ser profesional de este deporte”. Alberto es uno de los grandes animadores del entrenamiento. Lo buscan “tacklear” entre cuatro. No pueden…

“Queremos que los niños se lleven la mística del rugby, que es un deporte que fomenta la camaradería y el fair play. Es decir que además de la actividad deportiva se transformen en mejores ciudadanos para sus municipios. La Federación Internacional de Rugby da herramientas para que se inicien en la actividad los que no saben absolutamente nada de rugby por intermedio de juegos y actividades”, agrega Felipe Flores.

Más allá de la labor social, hay un objetivo deportivo: se busca que chicos de 18 años puedan ser parte de selecciones juveniles que participarán en octubre en Costa Rica del Centroamericano Sub-18.

Ana Guadalupe Beria mira el entrenamiento debajo de un árbol. Es la abuela de Vladimir, uno de los niños que están descubriendo el deporte. Y da su punto de vista:“Me siento bien que venga. Le ayuda bastante a salir de tantas cosas, delincuencia, vicios. Se entretienen mucho. Siempre vengo a ver los entrenamientos”, asegura.

Los chicos siguen entrenando un deporte hasta hace poco desconocido. “El deporte tiene el poder de transformar al mundo”, dijo alguien que transformó el mundo. Nelson Mandela, el líder sudafricano, también era un apasionado del rugby.

 

Fotos/ Mauricio Cáceres