Miguel Seró es argentino, oriundo de Misiones. Trabajo varios años en la Unión Argentina de Rugby y hoy forma parte del staff técnico a cargo del Head Coach Nahuel García, responsable del desarrollo de la Unión de Rugby del Paraguay.

Un referente del rugby femenino de la región, también demostró su capacidad en el pasado Sudamericano Juvenil “B” en Colombia, donde llevó a campeón al combinado juvenil paraguayo.

¿Cómo llegaste a ser parte de la Unión de Rugby del Paraguay?

Me invitó a sumarme Nahuel García, que había presentado un proyecto en la Unión para formar un staff de trabajo que se ocupara de todos los seleccionados de Paraguay. De mi época de jugador y como entrenador del seleccionado de Misiones tuvimos muchos intercambios con la URP, de quienes tengo grandes recuerdos. Acepté gustosamente.

¿Se conocen con Nahuel García?

Con Nahuel habíamos trabajado juntos antes, inclusive en la Unión Argentina de Rugby, antes de mi salida hace año y medio aproximadamente.

¿Cómo empezaste?

Empezamos en enero. Justo Nahuel García, quien fue el que planificó todo, no estaba disponible para viajar y me tocó hacerme cargo del equipo femenino que jugó el Seven Sudamericano en Córdoba –Argentina-. En 21 días nos preparamos y conseguimos un resultado magnífico, perdiendo el tercer puesto del certamen contra Colombia (5 a 0), que venía de jugar los Juegos Olímpicos. Si ganábamos viajábamos a Hong Kong.

¿Y después?

Comenzó el trabajo con el equipo masculino. Junto con Nahuel García, como Head Coach y yo como ayudante. Sabíamos que coincidan los Sudamericanos Mayor “A” y Juvenil “B”. A Nahuel le tocó estar en Brasil por la última fecha del Mayor y a mi me toco viajar con los chicos a Colombia. Ya conocía al equipo porque voy todos los fines de semana a Asunción.

¿Cómo fue el proceso?

Dos meses antes hicimos una citación bien amplia. Los tres, porque nos ayudó Agustín Lopresti, nos fuimos turnando cuando alguno no podía estar. Hicimos dos entrenamientos por semana. Después armamos uno grupo de 45 jugadores, de 31 y nos quedamos con 25. El último paso fue elegir los 23 que viajaban. Fue todo un proceso para cumplir con la planificación de Nahuel y llevarla adelante.  Allí así se armó el grupo.

¿Y la competencia previa?

No tuvimos partidos previos a viajar al Sudamericano. Armamos el equipo durante la competencia. No fue la forma ideal pero lo conseguimos.

¿Qué objetivo llevaron a Colombia?

Le dijimos a los chicos que el objetivo era jugar la final y que las finales se juegan para ganar por un punto. Ganamos por dos (risas).

¿Cómo fueron los partidos del Juvenil?

Con Perú, el desarrollo del partido fue más tranquilo, y contra Venezuela, que hicimos un gran primer tiempo, pudimos armar el equipo. Contra Colombia fue durísimo, un partido típico de final. Termino 21 a 19. Hicimos un buen primer tiempo y en el segundo, Colombia se nos vino encima. Ahí apareció la defensa, que fue nuestra gran fortaleza, un poco desordenada en cuanto al sistema pero fue efectiva respecto de el tackle. Se nos dio, pudimos ganar el Juvenil “B” y la clasificación para ir a jugar la Qualy al World Rugby Trophy 2018.

¿El balance general?

Un torneo espectacular la verdad, con vivencias personales muy interesantes al margen de lo deportivo. Desde lo social y desde lo humano fue muy positivo. Todos los que participamos, mejoramos como jugadores, como entrenadores y sobre todo como personas, así que estamos muy felices.

Ya de vuelta en Paraguay, ¿Qué tienen en mente?

Queremos armar un centro de alto rendimiento. Aplicar todos los conocimientos que tenemos. En mi caso, especialmente los que obtuve de mi paso por la UAR. Si bien este primer tiempo nos tocó estar a cargo de la competencia por las fechas de los sudamericanos, la idea es trabajar en la capacitación. Entrenamos y desarrollamos jugadores, y también queremos hacerlo con entrenadores. Es la clave.

¿Con qué te encontraste?

En Paraguay hay una base muy buena, mucha “madera”. Además, la Unión tiene una de las mejores infraestructuras de Sudamérica ya que sus instalaciones están dentro del Comité Olímpico Paraguayo. Es algo que tenemos que aprovechar puesto que es una gran ventaja para crecer.

Definí al jugador paraguayo

Voy descubriendo en el jugador paraguayo que, por ejemplo, debemos mejorar en la condición física –un área a trabajar- y también, aprovechar nuestra gran fortaleza: la garra guaraní. Es admirable en cada entrenamiento, en cada partido, el coraje y la valentía que tienen para entrenar y jugar; la fortaleza mental es increíble.

¿Las destrezas?

En lo técnico, hay jugadores que me sorprenden, que son muy buenos. En lo que más tenemos que trabajar es en la táctica, en la toma decisión. Eso va acompañado de un proceso, plantear entrenamientos con más toma de decisiones, no solo en el aspecto técnico. Estoy orgulloso y feliz de trabajar en este proceso, con las chicas y el juvenil. Vamos a seguir haciendo hincapié sobre estos aspectos.

En algún partido te escucharon decir “hay que animarse a más”, ¿A qué te referías?

A que el jugador paraguayo tiene que animarse a jugar más, a tomar más decisiones, no solo las que le son impartidas por los entrenadores. Que sean mas creativos. Trabajamos para esto y lo vamos a conseguir.

Después de este inicio, ¿Qué quiere Miguel Seró?

Mi objetivo es continuar trabajando dentro de la estructura en la Unión de Rugby del Paraguay.

 

Foto: Federación Colombiana de Rugby