La serie de los British & Irish Lions frente a los All Blacks dejó lecciones que nos sirven a todos. Frankie Deges analiza como los valores del deporte se pueden aplicar bajo la mas intensa de las presiones.

El cierre de la serie de los British & Irish Lions por Nueva Zelanda mostró lo mejor de nuestro deporte, una lección para el resto de las actividades del ser humano.

Repasemos: los Lions son un equipo elegido de la elite del rugby inglés, escocés, irlandés y galés, cada cuatro años para realizar una gira, alternativamente a Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

Más allá de contar con muchos de los mejores jugadores del mundo, históricamente no ha sido un equipo exitoso, los resultados siendo esquivos a lo largo de una historia que comenzó en 1888 con una gira por Nueva Zelanda y Australia. La de este año, fue la gira número 37 – incluyendo los viajes a Argentina en 1910 y 1936 y el de 1927 que incluyó un encuentro en Brasil.

El porcentaje de partidos ganados llega al 40% aunque baja cuando se consideran las series ganadas. Descartando las jugadas en Argentina, el primer triunfo recién se dio en 1971 en una gira por la tierra de los All Blacks, repetida tres años más tarde frente a los Springboks. Las otras series ganadas fueron 1989 y 2013 en Australia y 1997 en Sudáfrica.

Pocas alegrías

Pocas alegrías para tanta historia. Aquel viaje del ’97 fue el primero que se convirtió en un evento turístico ya que fueron miles los británicos que se acercaron a Sudáfrica para ver como el drop del magnífico Jeremy Guscott le daba la serie a los Lions.

El objetivo de los rugbiers, y por qué no los aficionados británicos, es entre Mundial y Mundial la gira de los Lions dos años más tarde.

Unos de veinte mil fanáticos, al canto de ‘Laaaaaions, Laaaaaions’ cruzaron husos horarios para estar en un país que los abrazó como hermanos.

Debido el gran nivel del rugby neozelandés, pocos auguraban una gira exitosa del multinacional seleccionado británico. Mucho menos después del arranque de la gira que trajo más dudas que certezas. El head coach de los Lions, el neozelandés Warren Gatland fue hasta caricaturizado en el NZ Herald como un payaso.

El primer test fue claro y contundente: 30 a 15 para el local. Una semana después, con la temprana expulsión de Sonny Bill Williams, los Lions pudieron empatar la serie dejando por resolverse el ganador en el Eden Park de Auckland.

La enormidad de los Lions

“Más grande que un Mundial,” describía Sir John Kirwan la importancia de la gira de los Lions. “Mientras en un Mundial hay revancha cada cuatro años, los Lions solo volverán aquí en 2029.”

Los ojos ovalados del mundo se posaron en un test que desde el arranque cautivó a todos. Se jugó con entrega, pasión. Por el pasado, por el presente y por el futuro. Dos equipos en un pico de nivel con un objetivo común y claro: llevarse la serie.

Los dos equipos dieron muestras claras y concretas de porqué hemos elegido este deporte como forma de vida.

Vivimos en un mundo donde el fútbol mueve pasiones y hace que de sus conductas uno se haga de piedra y acepte cosas que no deberían ser aceptables. Desde el rugby no luchamos contra el fútbol – casi todos lo disfrutamos como espectadores, o se practican como complemento para el rugby.

Son muchas las diferencias que hay entre uno y otro, no desde el concepto deportivo en el que gana el que más puntos marca, sino desde la forma de obtener ese triunfo.

Nuestros valores

Los valores son algo que el rugby usa como apoyatura constante y si bien hay quienes intentan hacerlos lo más difuso posible, son reales y algo que no solo nos une, sino que además nos da una razón de ser.

La bajada de línea se hace desde lo más alto y en ese sentido, desde la final del último Mundial en Londres en el 2015 a la final de la final de RWC 2019 en Yokohama, no habrá partido de mayor trascendencia que el del sábado.

En los momentos de mayor tensión, de mayor crisis, es que se muestra la madera de la que uno está hecho. Tanto Lions como All Blacks mostraron la mejor de las maderas.

El rugby hoy en el más alto nivel es tanto técnico, como táctico como físico. El rigor al que se somete cada uno de los jugadores podría, en las circunstancias de otro deporte, sacar lo peor de uno.

La definición de la serie más importante de los últimos años – como lo será la próxima en Sudáfrica en 2021 y la que le sigue en Australia cuatro años después – estaba para cualquiera.

Tanto que en el minuto 77 los británicos convirtieron un penal que les dio el empate en 15 puntos. El hambre de los neozelandeses es tal que se sabía que saldrían a buscar el triunfo aún a falta de 3 minutos…o menos.

La salida fue alta y en el aire y en el piso pasó de todo, casi el capítulo entero del libro que seguramente se escribirá sobre esta serie.

La decisión

El referí francés Romain Poite se tomó el tiempo necesario para decidir sobre una situación que definiría la serie. Se inclinaba por una sanción y ganaban seguramente los All Blacks, optaba por otra y el empate quedaba sellado.

Los dos capitanes estuvieron cerca y si bien hubo dialogo con el francés, no hubo gestos, gritos, abusos ni durante el proceso de toma de decisión ni una vez definido.

La decisión fue, en definitiva, más satisfactoria para los Lions que sellaron el empate de la serie. Ningún All Black hizo visible su descontento ni los Lions manifestaron su alegría.

Hubo un par de jugadas más y se acabó todo. Ambos equipos quedaron casi en estado de shock. Minutos después, ambos equipos recibían juntos el trofeo en juego aportándole al consciente colectivo del rugby una foto única. Rivales que ya están unidos por una amistad eterna.

Para sellar una noche de gloria, el entrenador Steve Hansen en la conferencia de prensa habló lo justo y necesario sobre el incidente: “No voy a hablar de lo que pasó o la decisión que tomó el referí. Desde chiquitos nos dicen que no hay que cuestionarlos y eso haré. Así como alguna vez me tocó estar de un lado o de otro de una decisión, esta vez no voy a decir nada.”

La prensa y los simpatizantes seguimos debatiendo sobre lo sucedido. Los protagonistas ya dieron vuelta a esa página ilustre de nuestro deporte.