Escribe Frankie Deges

En el siglo IV antes de Cristo, se escribió en China el primer tratado acerca del arte de la guerra. Su autor fue Sun-Tzu. Para muchos especialistas, éste personaje no existió y en su vida se mezclan la realidad y la ficción. La realidad es que su obra ha sido traducida a incontables idiomas y utilizada por millones de personas en distintas actividades.

Cientos de años después, tras un prolongado y detallado análisis de su obra, nos enteramos que Sun Tzu (o quien fuere que haya sido) fue, casi sin lugar a dudas, el primer filósofo de rugby.

Simplemente habrá que cambiar algunos términos por nombres y puestos específicos de nuestro juego para entender la visión que del rugby tenía el general chino.

Aquí, entonces, un extracto de las principales ideas sobre el rugby (y también la guerra) expuestas por Sun-Tzu en el famoso libro “El Arte de la Guerra”.

“…por influencia moral entiendo aquello que hace que el pueblo esté en armonía con sus dirigentes, de forma que los seguirán en la vida y en la muerte, sin temor de poner en peligro su vida… Por condiciones meteorológicas entiendo el juego recíproco de las fuerzas naturales, así como la dirección de las operaciones militares de acuerdo con las estaciones… Por autoridad entiendo las cualidades de sabiduría, equidad, humanidad, coraje y severidad del general… Por doctrina entiendo la organización, la autoridad, la promoción de los oficiales al rango conveniente…”

“…ofrece un señuelo a tu enemigo para hacerlo caer en una trampa; simula el desorden y sorpréndelo… Atácalo por donde no esté preparado; haz una salida por donde no se lo espere…”

“Si yo soy dueño de todos mis recursos y el enemigo está desconcertado, si mis tropas tienen energías y si las suyas están apáticas, entonces, aunque sean superiores en número, puedo librar la batalla.”

“El que es prudente y espera un enemigo que no lo es, será el vencedor.”

“Lo que depende de mí puedo hacerlo; lo que depende del enemigo nunca está garantizado.”

“La invencibilidad reside en la defensa; las oportunidades de victoria, en el ataque.”

“Si de un golpe, el halcón destroza el cuerpo de su presa, es porque lo descarga en el momento preciso. Así, el que es experto en el arte militar posee un impulso irresistible y regula su ataque con precisión.”

“La confusión aparente resulta del orden, la aparente cobardía, del valor; la debilidad, de la fuerza.”

“…cuando hay que mandar hombres, utiliza al avaro y al tonto, al sabio y al valiente y dales a cada cual una responsabilidad en las situaciones que le convienen. No confíes a la gente tareas que no pueden cumplir. Haz una selección y da a cada cual responsabilidades adecuadas a sus cualidades.”

“Generalmente, el que ocupa el terreno primero y espera al enemigo tiene la posición mas fuerte; el que llega más tarde y se precipita al combate está ya debilitado.”

“Averigua los planes del enemigo y sabrás que estrategia es eficaz y cual no. Agítale y descubre el esquema general de sus movimientos. Determina su posición y asegúrate así el lugar del combate. Ponle a prueba y observa los puntos en los que es fuerte, y en los que es deficiente.”

“Cuando he conseguido una victoria, no vuelvo a emplear la misma táctica otra vez, sino que, respondiendo a las circunstancias, varío mis métodos hasta el infinito.”

“Si las órdenes del general no son estrictas y su comportamiento es indigno, los oficiales son rebeldes.”

“Si se castiga a las tropas antes de haber conseguido su fidelidad, serán desobedientes. Si no obedecen, serán difíciles de utilizar. Si las tropas son fieles, pero no se aplican sanciones, no se las podrá utilizar. Por lo tanto, manda con cortesía y enciende en todos el mismo ardor belicoso; se podrá afirmar que la victoria está garantizada. Si las órdenes son, sin excepción, eficaces, las tropas serán obedientes. Si las órdenes no son siempre eficaces, las tropas serán desobedientes. Si las órdenes están justificadas en todas las ocasiones y se ejecutan siempre, las relaciones entre el comandante y las tropas serán satisfactorias.”

“Si el general es moralmente débil y su autoridad no es rigurosa, si sus órdenes y sus directrices no son diáfanas, si no hay reglas fijas para guiar a los oficiales y a la tropa y las formaciones carecen de corrección, el ejercito está desorientado.”

“El general debe ser el primero en tomar parte de las tareas penosas y en las faenas castrenses. En el calor del verano no abre su sombrilla, y en el frío invernal no se cubre de gruesos vestidos…”

“Si el código de recompensas y castigos es claro y se aplica de forma expeditiva, podrás manejar una multitud como si se tratara de un puñado de hombres.”

“Ganar batallas y apoderarse de los objetivos prefijados, pero sin conseguir ventaja alguna de estos resultados es de mal augurio y se llama ‘perdida de tiempo’.”