El avance del rugby brasileño bien podría graficarse en la carrera del recientemente retirado Joao Luiz da Ros, quien colgó sus botines tras ver a su país trepar a lo mas alto del rugby sudamericano.

Pocos hubieran creído poder quedarse con el título regional, sobre todo cuando en 1998, Ige, el apodo con que todos conocen al tercera línea, jugó por primera vez contra un equipo argentino. “Arrancamos ganando 3 a 0. Fue en el M21 en Asunción y terminamos perdiendo 204 a 3,” comenta al recordar lo que fue el comienzo de su larga y fructífera carrera internacional.

Con once años, con el primer grupo que jugó rugby en Florianópolis, comenzó en el rugby aunque solo podía entrenar con adultos ya que no había rugby infantil o juvenil.

Por ese entonces, Brasil había desarmado su seleccionado nacional tras el Sudamericano de 1993 y recién volvió a jugar en 1999, año en que Ige viajó a Gales para disputar el Mundial C M19. El A lo ganó un equipo neozelandés que tenía a Richie McCaw y Mils Muliaina.

“Ese grupo del juvenil fue un grupo de referencia en el futuro del rugby brasileño ya que estaban Fernando Portugal, Daniel Gregg, Nativo (Daniel Danielewicz) y yo.”

Ige, sexto de la derecha, rodeado de Daniel Gregg y Fernando Portugal, en el Mundial Juvenil M19 de 1999, ante de enfrentar a Costa de Marfil

De a poco fueron siendo elevados al seleccionado mayor – Ige debutó frente a Colombia en Bogotá. Aquel triunfo por 44 a 12 fue el primero de mas 100 partidos para Brasil, de los cuales 72 fueron caps.

Fue lento el avance del rugby de Brasil mientras se probaban distintos modelos de preparación para sus seleccionados. Hubo un momento clave que Ige recuerda bien. 

“Fue el 2007 en Perú, los jugadores decidimos que no queríamos mas jugar en el Sudamericano B y hicimos una promesa de entrenar más, juntarnos mas, y subir el nivel.”

La primera muestra de que el cambio podía traer frutos fue la victoria ante Paraguay en Asunción, la primera en 19 años. “Justificó el enorme trabajo que habíamos hecho, aportando dinero, tiempo, esfuerzo.”

El siguiente objetivo fue disminuir la distancia con Chile y Uruguay. “Tuvimos que trabajar mucho para finalmente derrotarlos en 2014.”

La siguiente etapa clave, según cuenta Ige, fue la creación de las Academias, los centros de alto rendimiento, en 2014. A partir de ahí, se derrotó a Portugal, Canadá, EEUU, y Argentina XV.

En pleno ataque frente a Trinidad y Tobago en un partido de RWC en 2008

“En el cambio hubo necesidades y apoyo de la CBRu. No hubiéramos podido sin su apoyo. Siempre aportó lo que podía y sentí que ofrecían lo que podían,” explica.

El rugby de Brasil fue muy inteligente para aprovechar los beneficios de recibir a los Juegos Olímpicos en Río.

Así lo explica quien lamenta no haber podido ser olímpico. “A diferencia de otros deportes, aprovechamos la oportunidad de los JJOO y hemos seguido creciendo después de los Juegos. Comenzamos varios años antes, con un recorrido estructurado. Los JJOO alientan el crecimiento pero nosotros teníamos un enfoque de crecimiento en el que los JJOO ayudaron pero no fueron el fin.”

Con esta visión de futuro, el entrenador del seleccionado Rodolfo Ambrosio le había anticipado que de cara a la clasificación a Rugby World Cup 2023 iba a empezar a trabajar con gente mas joven. Así, quien desde 2015 es analista de video de la Academia de Santa Catarina, sabía que el retiro se acercaba.

De hecho, jugó frente a Argentina XV pensando que sería su despedida. Tras ir en desventaja 33 a 3, el segundo tiempo “tratamos de jugar al 100% independientemente del resultado. De hecho, me perdí en el resultado y me enteré recién cuando íbamos 29 a 33.”

La historia contará por siempre que Brasil revirtió el resultado cuando, en un penal a cinco metros del ingoal, Ige lo jugó rápido y en la siguiente fase llegó el try de su compañero en la tercera línea Arthur Bergo.

“Fue la alegría mas importante. Fue muy especial. Jugué pensando que era mi último partido, y lloré mucho. Después Rodolfo me dijo que me necesitaba una semana mas.”

Así, tras tantos años pasando por los distintos estados que tuvo el rugby de Brasil en los últimos veinte años, el último sobreviviente de esa generación que estuvo en Gales en 1999, pudo retirarse con un título impensado.

“Es un gran honor, si pudieron haría todo otra vez. Salgo por la puerta grande. Hace 10 años o menos comprendí que lo importante era hacer lo mejor que pudiera sin perder el objetivo. No me gusta pensar ganar o perder.”

“El sueño siempre lo tuve pero no me imaginé que podría vivir esto como jugador. Soñé y trabajé para esto. Es un sueño fantástico y me retiro extremadamente feliz y orgulloso de lo que conseguí.”

Claro que el camino de Ige no termina. “Ahora voy a dedicarme para que los que vienen después sigan conquistando cosas en el futuro.”

“Tenemos mucha gente en el sistema, con buenos resultados en el sub 20. Estas victorias muestran a la comunidad del rugby brasileño que el trabajo ayuda a que el rugby crezca.”

Foto principal: Joao Neto/FotoJump