Escribe Virgilio Neto (*) 

El informe de la PwC apuntó datos interesantes del deporte a escala mundial. Y el rugby mundial se organiza para adecuarse a estas tendencias.

Ya dice el viejo dicho: “La única constante de la vida es el cambio”.

Según el informe anual de 2018 de Pricewaterhouse Coopers (PwC), el rugby es la sexta modalidad deportiva que más crece a escala mundial; de los juegos con pelota es el tercero, detrás del fútbol y del baloncesto.

El mismo estudio apuntó que el gran desafío de la industria del deporte será el de comprender los hábitos de la porción más joven entre los consumidores del deporte, quienes demandan un contenido más personalizado y están cada vez más lejos de los medios tradicionales (de acuerdo con los mismos estudios).

Sin dudas alguna, un gran desafío que enfrenta el rugby, a nivel local, nacional, continental y mundial es encontrar como comunicar.

Sobre todo, esto aplica para la modalidad que amamos, el rugby profesional que tiene apenas poco más de dos décadas.

En este sentido, y con el fin de romper paradigmas, se ha pensado en hacer al rugby mundial más competitivo e interesante, con el objetivo de atraer más público, practicantes y mantener a los que ya son.

Por su parte, World Rugby estudia competiciones internacionales dentro de las ventanas de mitad y fin año, para que las oportunidades deportivas, de entretenimiento y comerciales sean potencializadas. Esto busca satisfacer gran parte de los fans del rugby mundial, que, según datos la asociación mundial, constituyen un 28% de jóvenes de mercados emergentes, como Estados Unidos India, China y un miembro de Sudamérica Rugby, Brasil.

Los brasileros crecen junto a todo un continente, al lado del protagonismo de Argentina, del excelente trabajo en Uruguay, de la competitividad que Chile demuestra en el rugby sevens y del muy visible crecimiento colombiano.

Dentro de esta estrategia, nada mejor que empezar en 2020 con esta adecuación, aprovechando la repercusión de Rugby World Cup 2019 en Japón y preparando el terreno para un mundial de 2023 con más de 20 selecciones.

La industria del deporte se ha convertido en industria del entretenimiento también. Y el rugby está insertado en ella. Hay quien pueda desaprobar esta máxima.

Sin embargo, hacer que el deporte más atractivo comercialmente permita el rendimiento financiero para que los dos elementos más importantes del deporte sean respetados: el atleta (con un calendario adecuado y buena infraestructura de trabajo para que se preservan su integridad física, vida personal y profesional) y el simpatizante (con un juego más atractivo y en excelentes recintos para poder acompañarlos).

Muchos aciertos vendrán ciertamente de los cambios. Sin embargo, varios errores también. Sólo que esos errores serán nuevos y es algo positivo, porque no son los mismos errores del pasado.

Con todo eso, tales cambios son necesarios a punto de romper paradigmas, salir del pasado y hacer nuestro deporte cada vez más mundial, que es lo que todos queremos.

 

(*) Virgilio Franceschi Neto, 35 años, ex Gerente de Selecciones de Brasil entre 2010 y 2013. Fue conductor de Estação Rugby Clube, Rádio EW (Porto Alegre) 2013-2016. Es conductor del podcast Mesa Oval, por Central 3 (São Paulo) y comentarista BandSports. Colabora con sudamericarugby.org y está a cargo de las transmisiones de Brasil Rugby TV.

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Mudanças que acenam para um grande futuro

Relatório da PwC apontou dados interessantes do esporte em escala mundial. E o rugby mundial se organiza para se adequar a estas tendências.

Já diz o velho ditado: “A única constante da vida é a mudança”.

Segundo relatório anual de 2018 da Price waterhouse Coopers (PwC), o rugby é a sexta modalidade esportiva que mais cresce em escala global, dos jogos com bola é o terceiro, atrás apenas do futebol e do basquetebol. O mesmo estudo apontou que o grande desafio da indústria do esporte será o de compreender os hábitos da parcela mais jovem entre os consumidores do esporte, que demanda um conteúdo mais personalizado e está cada vez mais distante da mídia tradicional (de acordo com os mesmos estudos).

Sem dúvida alguma, um grande desafio para o Rugby pela frente, quer seja em nível local, nacional, continental e mundial. Sobretudo para a modalidade que amamos, profissional apenas há pouco mais de duas décadas.

Nesse sentido e a fim de romper paradigmas, tem-se pensado em tornar o rugby mundial mais competitivo e interessante, com o intuito de atrair mais público, praticantes e manter os que já são. Por conta disso a World Rugby estuda competições internacionais dentro das janelas do meio e do final do ano, a fim de que as oportunidades esportivas, de entretenimento e comerciais sejam potencializadas, para satisfazer grande parcela dos fãs do rugby mundial, que, segundo dados da união mundial, constituem-de 28% de jovens que são de mercados emergentes, como o Estados Unidos Índia, China e um membro da Sudamérica Rugby, o Brasil, que cresce junto com todo o continente, ao lado do protagonismo da Argentina, do excelente trabalho no Uruguai, da competitividade que o Chile demonstra no rugby sevens e do escancarado crescimento colombiano. Dentro desta estratégia, nada melhor do que começar em 2020, a aproveitar a repercussão do mundial de 2019 no Japão e a preparar o terreno para um mundial de 2023 com mais de 20 seleções.

A indústria do esporte tornou-se indústria do entretenimento também. E o rugby está inserido nela. Há quem possa reprovar esta máxima. No entanto, tornar o esporte mais atraente comercialmente permite o rendimento financeiro para que os dois elementos mais importantes do esporte sejam respeitados: o atleta (com um calendário adequado e boa infra-estrutura de trabalho para que sejam preservadas a sua integridade física, e as vidas pessoal e profissional) e o torcedor (com um jogo mais atraente e em excelentes recintos para poder acompanhá-los).

Das mudanças, muitos acertos virão certamente. Entretanto, vários erros também. Só que esses erros serão novos e há algo positivo nisso, porque não são os mesmos do passado. Com tudo isso, tais mudanças são necessárias a ponto de romper paradigmas, sair do passado e tornar o nosso esporte cada vez mais mundial, que é o que todos queremos.