Marjorie Enya es una mujer ocupada. Desde que en mayo supo que recibiría la World Rugby Leadership Development Scholarship, la brasileña viajó a San Francisco en julio para trabajar en Rugby World Cup Sevens y el mes pasado estuvo en Buenos Aires participando del foro del Comité Olímpico Internacional Olimpismo en Acción y trabajar en los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Estos compromisos deben equilibrarse con su trabajo para el Grupo de Investigación Olímpica de la Universidad de San Pablo y sus actividades con el Comité de Desarrollo de la Confederação Brasileira de Rugby (CBRu), donde es la primer mujer elegida como representante de los atletas en su Consejo.

Todo esto hizo que los planes que tenía para su beca hayan tenido que esperar; tras regresar de Argentina, ha retomado su foco, analizando posibilidades con su mentora Sue Day – la CFO de la Rugby Football Union (RFU)  – y la Gerente General de Rugby Femenino en World Rugby, Katie Sadleir.

“Estará enfocándome en el desarrollo social a través del rugby, algo alineado a mis valores además de que posiblemente sea una buena estrategia para que crezca el rugby femenino en la región,” explica Enya.

“Apliqué para un Executive Masters en Estrategia de Impacto Social en la University of Pennsylvania, y participaré de un programa de gestión social hacia fines de noviembre para agregar a los conocimientos que ya tengo de mi MBA en Gestión de Proyectos.”

Si bien recién ahora puede aportarle todo su foco a la beca, la brasileña tiene altas expectativas respecto de lo que podría lograr en Sudamérica con el apoyo de World Rugby.

“En cuanto a posiciones de liderazgo, abrir espacio a nivel de Consejo (para mujeres) es un tema del que nadie habla,” dijo Enya que, además, participará de la Conferencia Women in Rugby en los Estados Unidos en diciembre.

EL GRAN DESAFÍO

“Creo que World Rugby ha sido audaz marcando el camino, diciendo ‘es posible, y lo haremos.’ Creo que esto traerá fantásticos resultados.”

“El desafío para Sudamérica, lo que estoy tratando de encarar mas directamente, no tiene tanto que ver con el acceso pero mas con la desigualdad que hay en la financiación y atención que recibe el rugby femenino.”

“He descubierto que ir respecto del tamaño de la unión, los fondos que ingresa ya tiene un destino específico. No es ni bueno ni malo; es lo que es.”

“Siendo el rugby femenino relativamente nuevo en ese sentido, es difícil conseguir fondos ya que somos las últimas en llegar.”

“Para mí, el mayor desafío, es encontrar nuevas formas de financiación en vez de seguir peleando por un pedazo mayor de lo que ya recibimos.”

Enya quedó atrapada por la camaradería que descubrió en el rugby. Comenzó a jugar en la universidad y pronto se unió al Sao Paulo Athletic Club (SPAC).

Rápidamente supo que no era buena jugadora por lo que, estando en el mejor club femenino de Brasil, decidió dejar de jugar a los 25 años y encarar el rugby desde otro rol.

Marjorie, junto a Santiago Ramallo y Clara González en los recientes Juegos Olímpicos de la Juventud, en Buenos Aires.

CULTURA DE RUGBY

“Conocí algunas de las mas maravillosas mujeres,” dice. “El tema es que era malísima pero quería seguir involucrada y descubrí que hay otras oportunidades fuera del campo de juego.”

“Sabía que no iba a mejorar mi técnica, estado físico ni nada por el estilo, así que quise ayudar de cualquier otra forma.”

Enya comenzó como voluntaria, ascendiendo a través de su federación regional a la CBRu donde se convirtió en manager del equipo femenino de Brasil.

“Ascendí sin haber jugado en el mas alto nivel,” admite Enya. “Para beneficio de mi equipo, que bueno que no jugué a buen nivel!”

El no haber sido buena jugadora nunca limitó a Enya en sus sentimientos hacia el rugby o lo que quería conseguir.”

“He visto lo que el rugby puede hacer por y para la mujer,” continúa. “El nivel de confianza, solidaridad, amista y lealtad. No había visto nada así antes de llegar al rugby.”

“En un principio pensé que era algo que pasaba en mi club o en mi grupo de amigas, pero cuanto mas te involucras en el rugby, te das cuenta que es el común del deporte, que es parte de su cultura.”

DRIVING FORCE

“And that’s what kind of drives me, because what I feel about growing the game is that sometimes we take the values for granted.

“We just assume everyone knows, we just assume everyone’s taking care of it, but I just get the sense that people are not thinking about it often enough, seriously enough.”

That drive to grow the game across her continent – Enya is determined to use her scholarship for good in all corners of South America – is something that former England captain Day picked up on.

Enya explained: “She (Day) was like, ‘look, you have the passion, you want to help grow the game and regardless of where you end up going you are going to turn that knowledge into something that’s going to be good for the women’s game’.”

The Brazilian administrator will need all of the energy she clearly possesses as she attempts to tackle challenges that include social as well as funding barriers.

“It’s completely different from growing the game in Europe, or in Oceania or even in North America,” Enya said.

“When you come to South America we have a completely different socio-economic background and a completely different social understanding of what women should be doing and how that translates into violence sometimes and other things.”

CAMBIO SOCIAL

Enya está convencida de que el rugby puede ser una herramienta para el cambio social. “He visto como el rugby genera un ámbito para que se analicen estos temas de manera respetuosa y amistosa.”

México participó en el reciente comienzo del HSBC World Rugby Women’s Sevens Series 2019 en Glendale, Estados Unidos, pero en líneas generales, es una rareza ver equipos de centro y sur de América compitiendo en la elite femenina.

“Sudamérica es la única región que aún no ha ido a un Mundial de 15s. No estamos representadas en los grandes eventos,” admite Enya. “Todo esto nos hace sentir aisladas como región.”

Por supuesto, Enya trabajará para que esto cambie en el futuro. “Me gustaría ver un equipo sudamericano – ojalá que Brasil – en la WRWC y que tengamos un equipo fijo en la World Series.”

“Hay muchos sueños que podemos tener para el alto rendimiento, pero en un amplio sentido, me encantaría ver que las mujeres y niñas de mi región tengan la oportunidad de ser sorprendidas por el rugby.”

“Por supuesto que es importante tener un exitoso equipo nacional, clubes en el alto rendimiento y mucho mas; que crezca el rugby femenino no puede ser la punta del iceberg o algo que es novedad.”

“Es ser sustentable, es hacer que el rugby sea accesible, seguro y atractivo para todas las mujeres.”