Poco imaginó Alejandra Betancur cuando tomó un balón oval por primera vez que terminaría como capitana de Colombia en el principal escenario de todos: los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Alejandra Betancur accedió a probar el rugby mas que nada para que no la invitaran más, pero doce años más tarde el deporte le ha dado la plataforma para conseguir su sueño olímpico.

Betancur era una estudiante 17 años en la Universidad de Antioquia (UDEA) en Medellín, Colombia, cuando en 2004 fue invitada por el entrenador del equipo femenino de la universidad.

El entrenador insistía en que tome el balón, y seis meses “tras mucho insistir” decidió acercarse a la práctica del equipo. 

“Ese día cambió mi vida,” dice Betancur.

“Sentí alegría y libertad corriendo con un balón en mis manos. Lo mejor fue que al terminar esa práctica ya me sentía parte de algo, la sensación de hermandad que me mantuvo en el rugby.”

Fue el comienzo de una carrera que tendría el punto cúlmine en 2016 cuando Betancur fue capitana de Colombia en los Juegos Olímpicos de Río 2016, tras haber logrado la clasificación en el Seven de CONSUR (hoy Sudamérica Rugby) un año antes.

EL SUEÑO OLÍMPICO

Colombia no ganó ninguno de los cinco partidos jugados en Río, pero compartir los Juegos con atletas de clase mundial de distintos deportes dejó su sello.

Describe su experiencia en Brasil, replicó: “La más maravillosa de mi vida.”

“Uno no sabe que encontrarás en la Villa Olímpica rodeados por atletas estrellas, sorprendida a veces chocándonos con ellos en el comedor.”

“Es ahí cuando uno se de cuenta de que se está en un elite que ha trabajado muy duro para estar en los Juegos.”

“Cuando se sale al campo de juego, la sensación también es única. Cada balón, cada tackle son buenos recuerdos para mí. Recuerdos de todo el trabajo duro que hicimos en Colombia, luchando contra todo para estar ahí, jugando, siendo libre.”

Ser capitana en partidos frente a Australia, Fiji o los Estados Unidos en el Estadio de Deodoro fue un honor para Betancur, uno que llegó con sus desafíos.

“Las anteriores capitanas habían puesto la barra muy alta; tomé el equipo con grandes desafíos por delante.”

INSPIRANDO FUTURAS GENERACIONES

“Sacó lo mejor de mí, me hizo odiarme a veces y pensar mucho.”

“Gracias a esos momentos, pude cambiar, poner al equipo por delante de mis necesidades personales, lo que me convirtió en mejor persona. Fue ciertamente una de mis mejores experiencias personales.”

Betancur cree que haber competido en Rio le dio al rugby femenino en Colombia “una plataforma de popularidad” y está determinada en asegurar que esa participación colombiana en el gran escenario mundial no sea la única.

“En ese momento en Río me di cuenta claramente cual era el objetivo: inspirar a las futuras generaciones a construir el camino, soñar y conseguirlo,” dice.

Entre sus aspiraciones está la de conseguir que Sudamérica tenga una plaza fija en futuras Women’s Rugby World Cups. Canadá y Estados Unidos serán los representantes de América.

Betancur cree que un camino tangible hacia la clasificación a WRWC se requiere para elevar los niveles y que mas mujeres jueguen en Colombia y en otros países sudamericanos.

TRANSFORMANDO LA SOCIEDAD CON EL RUGBY

“Tenemos muchos desafíos; el mayor es la necesidad de tener mas jugadoras, algo que logramos año a año,” dice Betancur, la representante femenina de Sudamérica Rugby en el World Rugby Council.

“Aún así, debemos mejorar la cantidad de competencias y tener tantas como los varones. Espero que en el futuro tengamos una ventana directa hacia la Women’s Rugby World Cup, que a su vez nos permitirá generar y tener más y mejor competencia de quince, creando historia en el continente.”

Betancur admite que podrá llevar más de una década para que Sudamérica tenga el camino definido a WRWC, pero tiene confianza de que el rugby en Colombia pueda tener impacto en toda la sociedad, comenzando con mas mujeres ocupando lugares de conducción en el deporte.

“Creo en un rugby que en algunos años esté conducido conjuntamente por varones y mujeres. Creo en Comités Ejecutivos con mujeres,” dijo.

“Espero que las uniones y federaciones apoyen el desarrollo del rugby femenino de quince, lo que nos permitirá mas oportunidades para jugar en la Women’s Rugby World Cup.”

“Ojalá, en 10 años podamos mirar hacia atrás y saber que logramos inspirar a las personas, ayudando a transformar la sociedad con el rugby, construyendo caminos todos juntos.”

“Y en quince años, espero haber dejado de jugar, pero haber dejado el camino para Sudamérica hacia la Women’s Rugby World Cup.”